junio 14, 2021

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Intel presentó sus procesadores Kaby Lake G con una Radeon RX Vega M integrada

Intel ha lanzado oficialmente su nueva serie de procesadores Kaby Lake G, donde la G en esta ocasión significa que cuenta con un chip gráfico independiente dentro del empaquetado. Se ha realizado —aunque el material de prensa de Intel no lo mencione— con los chips proporcionados por AMD, y en este caso una serie denominada Radeon RX Vega M. Es una de las uniones más inverosímiles de los últimos tiempos, pero en el que AMD “solo ha proporcionado lo que Intel ha pedido”. Inicialmente Intel ha presentado cuatro de estos procesadores, dos con una Radeon RX Vega M GH y otros dos con una Radeon RX Vega M GL. La primera es una GPU Vega con 24 unidades de cómputo (CU) y la segunda con 20 CU, aunque con las frecuencias muy rebajadas. Que nadie espere una potencia como la GTX 1060, como se ha llegado a asegurar en algún lado. Integran 4 GB de memoria HBM2, con un ancho de banda de 1024 bits, a 1.4 o 1.6 GHz. Los empaquetados son de tipo BGA —matriz de rejilla de bolas, por las bolas para microsoldadura que incluye en la parte inferior—, por lo que de momento que nadie espere montarse sus propios equipos con ellos, porque van a ir a parar a fabricantes de mini-PC y portátiles. Son procesadores bastante más grandes que los habituales de Intel, y cuyo chip de CPU conserva los gráficos integrado HD Graphics 630 de hasta 1100 MHz. Gestiona la misma DDR4-2400 de la generación Kaby Lake. Adicionalmente, el mejor procesador de los cuatro presentados, el Core i7-8809G, permitirá overclocking de sus componentes: HBM2, GPU, CPU e iGPU. Todos incluye las instrucciones de virtualización VT-x y VT-d, y el 8709G además dispone de funciones de seguridad vPro. La GPU dedicada usa 8 pistas PCIe de las 16 pistas PCIe que tienen los Kaby Lake para gráficos, dejando libres 8 pistas para otros propósitos. Es compatible con FreeSync y FreeSync 2, así como con HDR10. Continuando con su potencia gráfica, Intel alega que la Radeon RX Vega M GH tiene hasta 3.7 TFLOPS, que la sitúan por encima de los 2.6 TFLOPS de la Radeon RX 560, pero muy lejos de los 5.7 TFLOPS de la Radeon RX 570. No se pueden hacer comparaciones de TFLOPS entre arquitecturas de diferentes fabricantes, por lo que es mejor no compararlo con los TFLOPS de la GTX 1060, cuyo modelo Max-Q para portátiles anda sobre los 3.6 TFLOPS. Se queda más bien como una GTX 1050 o como una GTX 1050 Ti según el modelo, como apuntaron los rumores iniciales y basándome en esas 24 unidades de cómputo a unos 1100 MHz de turbo que tendrían —son un chip de movilidad al fin y al cabo—. Para ser como una GTX 1060 de sobremesa necesitaría al menos 32 CU de tipo Vega. La Radeon RX Vega M GL se queda en el mismo rendimiento de la RX 560, que para un chip gráfico integrado en el paquete de una CPU, no está nada mal. Tengo que ajustar todavía un pelín la gráfica para tener en cuenta los cambios de microarquitectura de los Radeon RX Vega M. Las comparaciones de las transparencias de Intel las ha hecho en juegos DirectX 12, que suelen beneficiar, algunas veces mucho, a las gráficas de AMD, como Total War: Warhammer, que en DX12 en las tarjetas gráficas de Nvidia, como la GTX 1060 Max-Q, la potencia se hunde. Los otros juegos son Deus Ex: Mankind Divided y Hitman, ambos juegos también bajo DX12. Habrá que esperar a pruebas de rendimiento reales para saber dónde se sitúan estos procesadores, pero resulta interesante para portátiles y mini-PC. Fuente: AnandTech [gallery]]]>